¿Muerden las tortugas?

La respuesta corta es sí. En un entorno de cautiverio, este tipo de situaciones suelen darse de manera accidental. Generalmente, ocurre durante la alimentación manual o cuando la tortuga siente hambre y decide realizar una "mordida de prueba" para determinar si algo que observa es comestible.
En este video, registré el momento mientras realizaba la limpieza del recinto de nuestra tortuga rusa. En un instante, pareció encontrar interesante mi mano enguantada e incluso la consideró posiblemente comestible. Como resultado, hizo algunas de estas "mordidas exploratorias", intentando averiguar si mi guante azul era realmente alimento.
Es importante destacar que esto no se debió a un comportamiento defensivo ni a un acto de agresión. Por lo tanto, si acostumbra a alimentar manualmente a su tortuga, le recomiendo tener precaución, ya que podrían morder accidentalmente su mano o dedos por equivocación.
Preguntas sobre mordeduras de tortuga
¿Las mordeduras son dolorosas?
Sí, aunque la intensidad del dolor varía según la especie y el tamaño de la tortuga.
¿Muerden solo por hambre o curiosidad?
No, también pueden morder si se sienten amenazadas. Algunas especies son más defensivas que otras, y en ciertos casos, los machos pueden volverse territoriales en determinadas épocas, lo que aumenta la frecuencia de las mordeduras. En cautiverio, algunas tortugas pueden convivir en grupos, pero hay especies o individuos que no toleran bien la compañía de otras, lo que puede llevar a agresiones entre ellas.
¿Por qué la mordida puede ser peligrosa? cuidados y precauciones
Si una tortuga te muerde, es posible que no te suelte con facilidad, dando origen a la popular frase: "no te soltará hasta que rebuzne un burro prieto". Aunque suene exagerado, esta expresión tiene algo de verdad, ya que algunas especies poseen una mandíbula poderosa y una gran tenacidad al morder.

La mordida de una tortuga no suele representar un peligro grave para los humanos, ya que estos reptiles no son generalmente agresivos. Sin embargo, ciertas especies pueden reaccionar con una mordida defensiva si se sienten amenazadas, acorraladas o son manipuladas de manera inadecuada.
Existe un dicho popular que afirma: "Si una tortuga te muerde, no soltará hasta que un burro prieto rebuzne". Aunque pueda parecer una exageración, esta expresión tiene algo de verdad, ya que algunas tortugas poseen una fuerza mandibular considerable, lo que les permite mantener su agarre por un tiempo prolongado.
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